serviciosClases de Arabe y Español

Hace ya más de diez años que se empezaron a impartir las clases de alfabetización y español.

La primera vez fué en el Colegio Lope de Vega donde muchas mujeres, sobre todo de procedencia magrebí y mayoritariamente marroquí, necesitaban y pedían ese tipo de ayuda. Se acababa de poner en marcha en algunas Asociaciones Vecinales un servicio de dinamización proveniente de un convenio entre la FRAVM y el Ayuntamiento de Madrid. Así pues, desde este servicio de dinamización en colaboración con la dirección del Colegio se acordó el dar dichas clases en las aulas del Colegio, ya que ahí iban muchos niños de esa procedencia y por consiguiente era más fácil contactar con ellas y dicho Colegio entraba dentro del ámbito de la Asociación Vecinal Tercio Terol donde tenía su lugar de trabajo dicho mediador vecinal.

Pasado algún tiempo, desde la A.V. Tercio Terol, se decidió poner en funcionamiento la A.V. Camino Alto San Isidro que llevaba algunos años cerrada debido al fallecimiento del Presidente y que nadie hubiera continuado en dicha Asociación. Desde el Alto San Isidro se pensó en trasladar las clases a la sede de la Asociación ya que la mayoría de las personas que asistían a ellas, vivían en las calles de alrededor de la Asociación. Aquí se incorporaron mujeres de procedencia española que por distintas circunstancias no habían tenido la oportunidad de aprender a leer y escribir o poco conocimiento del idioma.

Al mismo tiempo que en el Alto San Isidro, también se comenzó a impartir las clases de alfabetización en la A.V. de Comillas. Hay que decir que en todas las Asociaciones el profesorado que imparte las clases procede de Voluntariado, excepto un corto período de tiempo que se subvencionó a través de Planes de Barrio en el Camino Alto de San Isidro.

Cuando ya llevábamos varios años con las clases de alfabetización, las alumnas nos plantearon si sería posible conseguir profesor/a de árabe. En su país no tuvieron posibilidad de asistir nunca a la escuela con lo que no sabían nin leer ni escribir tampoco en su idioma. Al final conseguimos una profesora que se comprometió a dar las clases de árabe un día a la semana en la sede de Comillas. Así continuamos durante un par de años, hasta que por la circunstancia de encontrar trabajo la profesora, desapareció la actividad. Viendo que sería conveniente ya que cada vez eran más las mujeres que acudían y que solicitaban que la pusiéramos otra vez en funcionamiento, nos pusimos en contacto con quienes podían dar esas clases en el Camino Alto San Isidro

Desde aquí nuestro agradecimiento a esas personas voluntarias que dan esas clases. Por el sacrificio de su tiempo y paciencia para enseñar ambos idiomas a personas que por la cultura de su país u otras circunstancias, nunca tuvieron la oportunidad de aprender a leer y escribir en su idioma natal y lógicamente menos en el idioma adoptado. Cultura como bien fundamental de toda persona.

 

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